Capítulo II - I:

LOS ÁCIDOS NUCLEICOS DINAMIZADOS EN LA TERAPÉUTICA CANCEROLÓGICA.

     Introducción:

     Los ácidos nucleicos fueron descubiertos en el año 1869 por Miescher, quien los aisló a partir de células de pus digeridas por ácido clorhídrico. Ellos corresponden a sustancias polinucleótidas de alto peso molecular que están formadas por la unión de numerosos nucleótidos.

     Los nucleótidos están constituidos a su vez, por un mol de fosfato (ácido fosfórico), un mol de azúcar (desoxirribosa o ribosa) y un mol de bases puricas o pirimidicas.

     Según el azúcar que contiene, se distinguen dos tipos de ácidos nucleicos:

     A) El ácido desoxirribonucleico (A.D.N.), que corresponde a un polímero de desoxirribonucleótidos, unidos entre sí por enlaces fofodiester. Se le encuentra en el núcleo de todas las células eucariontes, en las bacterias y algunos virus. Su función es la de portar la información genética en los cromosomas.

     B) El ácido ribonucleico (A.R.N.) está constituido por nucleótidos de ribosa. Existen varios tipos de A.R.N. diferenciándose entre si por sus bases y sus funciones; ellos son los encargados de portar la información específica de la biosíntesis de las proteínas.

     El A.R.N. se encuentra en todas las células vivas, siendo más abundante en los ribosomas del citoplasma.

     En homeopatía los ácidos nucleicos han sido, hasta cierto punto bien estudiados. Las patogenesias fueron realizadas por el médico belga Maurice Jenaer, en un grupo de 60 individuos para el A.D.N. y 30 para el A.R.N.; y por el francés O. A. Julián entre los años 1970 y 1972, en 34 individuos para el A.D.N. y 24 para el A.R.N., utilizando las diluciones D3, C7 y C30, más placebo.

     En general, como resultado de estos estudios y de las observaciones clínicas, los ácidos nucleicos en preparación homeopática se recomiendan en pacientes que necesitan estimulación, tanto física como mental; en casos de pérdidas de tejidos nobles como las hepatitis crónicas, la cirrosis y las quemaduras severas; en la epilepsia; en la impotencia; en la frigidez; en los eczemas; en las infecciones virales y en el tratamiento del cáncer.

     Aplicación en el tratamiento del cáncer:

     Sin lugar a dudas el mayor interés que presentan estos nuevos medicamentos homeopáticos, es la posibilidad de llegar a conocer un eficiente tratamiento del cáncer.

     Las investigaciones en este campo se comenzaron a realizar en 1967 por el Dr. Jenaer; desde esa fecha mucho se ha avanzado, especialmente en el estudio de la prevención de ciertos tipos de cáncer inducidos artificialmente o de aparición espontánea en ratas genéticamente predispuestas a la leucemia.

     Actualmente en Europa se utilizan estos medicamentos en forma más o menos rutinaria, describiéndose casos tratados ya hace más de 10 años sin presentar recaídas.

     Consideraciones para su uso:

     a) Forma de administración: Aún se desconoce cuál de los dos ácidos nucleicos es el más activo, aunque trabajos realizados por el Dr. Gengaux dan la prioridad al A.R.N., prefiriéndose por ello el uso de ambos medicamentos en forma alternada.Jenaer recomienda una alternancia cada cinco días, utilizando las diluciones Korsakow en forma ascendente. En los casos graves agrega una dosis diaria, específicamente al mediodía, de A.R.N. C9 o C15. Si bien no hay una equivalencia clara, el mismo Jenaer recomienda, en caso de no estar disponible las diluciones Korsakow, utilizar las diluciones centesimales 4. 5. 7 y 9 de A.R.N., una cada día por cinco días, para luego repetir el mismo esquema con el A.D.N.

    b) Duración del tratamiento: La duración del tratamiento es variable, dependiendo principalmente de la evolución del problema tratado. Por lo general el tratamiento debe ser de varios años, pero considerando tiempos de reposo prolongado.

     c) Efectos secundarios: En primer lugar está el efecto estimulante general que produce el medicamento, el cual es casi siempre bien recibido por el paciente. También puede observarse somnolencia, lo cual provocó la deserción de varios voluntarios durante los estudios patogenésicos.Otro efecto secundario frecuente ha sido la aparición de prurito o de recidivas de eczemas antiguos, lo que si bien desde el punto de vista homeopático es muy positivo, puede ser por otro lado muy molesto para el paciente. En este último punto se debe tener especial cuidado con las supresiones mediante medicamentos homeopáticos de acción local, ya que se podría llegar a una agravación severa del problema de fondo.Raramente se ha observado, en pacientes epilépticos una mayor frecuencia de aparición de las crisis por estimulación cerebral. En estos casos se deben utilizar solamente diluciones elevadas y reducir el ritmo de administración si es necesario.

     Teorías sobre el mecanismo de acción:

     Se han formulado cuatro teorías sobre el mecanismo de acción de los ácidos nucleicos homeopáticos en los problemas neoplásicos.

     a) La primera se basa en la capacidad del A.R.N. de estimular la producción de interferón por los linfocitos K (de Killer = Asesino). Este probable mecanismo de acción tiene la limitante que por el interferón no se pueden abordar todas las células cancerígenas, sino que solo las de la periferia, por lo que no impediría el crecimiento exponencial y centrífugo del tumor y sus metástasis, que son la base de la mayoría de los síntomas observables.

     b) Otro posible modo de acción sería mediante una regulación inhibidora que ejercerían los ácidos nucleicos dinamizados sobre la: multiplicación del A.D.N. de las células tumorales (efecto semejante al producido por los quimioterápicos).

     c) Un tercer modo probable de acción sería a través de una amplificación y una modulación de la respuesta inmunitaria, independiente del interferón. Las células cancerosas presentan en su periferia, antígenos capaces de estimular el sistema inmunitario y se ha demostrado que hay sustancias, como el Colesterol y la Lecitina, que pueden modificar la viscosidad de la membrana de la célula cancerosa, haciéndose más superficial o más profunda la ubicación de las proteínas antigénicas.Los ácidos nucleicos dinamizados podrían, por un mecanismo celular central, modificar la viscosidad de membrana, haciendo así más antigénicas las células tumorales.

     d) La cuarta teoría está basada en observaciones experimentales. Al estudiar el efecto preventivo de los ácidos nucleicos en preparación homeopática. sobre la aparición de cáncer inducido en ratas, se constató que el tratamiento facilitaba la aparición del tumor y su evolución; por otro lado, entre los más de 30 casos de hepatitis crónica tratados por el Dr. Jenaer con ácidos nucleicos por períodos largos, tres han presentado cáncer.Esto si, se debe considerar que en las ratas de experimentación existía una predisposición genética a la leucemia linfoide y que aproximadamente el 10% de los casos de hepatitis crónica agresiva desarrollan posteriormente hepatoma.Todo esto lleva a pensar que los ácidos nucleicos son capaces de producir cáncer en los individuos predispuestos y que por lo tanto, su acción seria por la ley de la similitud.

   Comentario:

     En el congreso de Lyón, Maurice Jenaer se refirió a los últimos avances en el tratamiento del cáncer mediante ácidos nucleicos. Éstos se basan principalmente en la utilización de dos sustancias: El A.D.N. repetidor, que participa en el proceso de diferenciación celular, alternado durante la agresión oncogénica, y el E.G.F., o factor de crecimiento de la epidermis, que interviene activamente en el crecimiento tumoral. Estas sustancias se aplican en dilución 9CH siguiendo las leyes de la Isopatía y sus resultados parecen ser promisorios.

     En líneas generales se puede decir que el tratamiento con ácidos nucleicos dinamizados pueden utilizarse en todos los cuadros en que interviene un mecanismo inmunitario alterado, como son además del cáncer, la hepatitis infecciosa, la mononucleosis infecciosa, la zona y el SIDA.

     Con respecto a esta última enfermedad, Jenaer reconoce haber tratado sólo dos casos, ambas con una evolución favorable.

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